luz negra
Registrado: 02 Abr 2007 Mensajes: 223 Ubicación: tpc nay
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Publicado: Dom Ene 04, 2009 8:17 pm Título del mensaje: alberca vacía - relato breve |
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Alberca vacía
¿Está usted pensando volarse la tapa de los sesos? ¿O colgarse de una cuerda en un momento de desesperación? No lo piense dos veces. Haga uso de la alberca vacía. Es una piscina olímpica de medidas reglamentarias, con plataforma de 10 metros, liberada de su masa acuática. Posee una cámara de vigilancia de visión tanto diurna como nocturna que registra y graba todo movimiento las 24 hrs. En caso de que alguien se decida a dar el salto final, la televisora propietaria de los derechos del suicidio filmado cubre los gastos funerarios y otorga una indemnización a los familiares o a los sobrevivientes. No hay nada qué firmar. Eso sí. El sapotazo es del dominio público y pasa a formar parte de una serie documental de suicidios asistidos, por así decirlo. Nadie se empeña en disuadir a nadie. El que quiera salvarse puede recurrir a suicidas anónimos o a cualquier otro tipo de terapia, pero la tendencia es fuerte y en boga debido a la multicitada recesión económica y a las campañas publicitarias anónimas a favor de todo lo que implique una inversión de términos y valores, por ejemplo, la vida está mal, la muerte está bien, la tristeza, la soledad están bien, el suicidio es una excelente medida, se está haciendo tarde, yá vámonos!, etc. Y esta reflexión inversa no la escuchan todos por igual, es más percibida por personas de mayor edad y desciende en esta proporción. Su volumen es normal en adultos y los jóvenes y los niños nunca escuchan esa frecuencia. La precisión de la maquinaria es admirable.
Con muchos enemigos cuenta la alberca vacía: defensores de la vida con aspiraciones políticas, grupos econologistas partidarios de los legendarios y obsoletos derechos humanos y gente de buen corazón que se sostiene de milagro. Aún así, ¡paf! el golpe seco del cuerpo fracturado rompe cualquier conjetura al respecto e invita a la calificación del salto, parado de manos, con doble giro vertical y doble giro perpendicular, una mano en la nuca y la otra en el abdomen, merece invariablemente un 10. Igual los saltos de espalda o los impecables vuelos del ángel.
La alberca vacía llama la atención de los filósofos. Por ejemplo, en la feria del libro siempre hay un stand dedicado a los volúmenes que se han escrito sobre el tema. Su constructor, una compañía privada que ganó la convocatoria, jamás se enteró del giro que tomarían las cosas. Todo empezó cuando, por razones laborales, la alberca fue vaciada de su esencia. Se colocó un letrero a la entrada anunciando el número de días que permanecería cerrada, pero, al parecer un despistado, un atleta liberal y trasnochador decidió darse un chapuzón para despabilarse por completo. Trepó a oscuras todavía hasta el último nivel y se dejó caer de nalgas bien concha y se hizo pedazos el cráneo, la columna, todo. Cayó 10 metros más la profundidad de la fosa de clavados. Para esas fechas habían tenido problemas de seguridad en el parque deportivo, denuncias de asaltos e intentos de violación, y las autoridades competentes decidieron añadir el complejo al sistema de vigilancia electrónica, que grababa en cámara de video y se conectaba a un monitor de supervisión personalizada. Así pues, la primera filmación alcanzó la opinión pública a través de un canal subrepticio y tuvo un éxito tremendo. No tanto por el contenido humorístico que pudiera caber en ella, sino que debido al fuerte lavado cerebral y a los estrechos patrones de conducta llovieron solicitudes de escenificación de un suicidio. La oferta económica vino después a corroborar las versiones. Gente sin mucho desempeño en esta vida, enfermos desahuciados, etc., optaban por la puerta falsa hacia sus 15 minutos de gloria mediante un acto heroico y de iluminación. La oportunidad de nacer la tuve pero el sueño terminó. Es hora de partir antes de que se compliquen las cosas y aumente la cuenta. Y ¡paf! ¡paf! vino la moda de tirarse al infinito. Los que van morir tienen derecho a una secuela de privacía. Sólo que inviten parientes o amigos habrá público asistente y hasta una pequeña fiesta. Pero el monto de la indemnización es relativamente simbólico y no representa gran aliciente para nada. |
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